Varios equipos de investigación en todo el mundo trabajan a destajo con el objetivo de crear por primera vez una célula artificial viva en el laboratorio a partir de sus componentes fundamentales.
Proyecto PACE
Entre los proyectos que compiten en esta carrera científica destaca el proyecto PACE (Programmable Artificial Cell Evolution), que reúne 13 grupos de investigación europeos, entre los cuales se sitúa el Laboratorio de Sistemas Complejos de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona, dirigido por el doctor Ricard Solé. “Los modelos teóricos así como los datos experimentales nos dan buenos motivos para creer que seremos capaces de obtener protocélulas simples a partir de un sencillo sistema de reacciones acopladas en qué intervengan los componentes esenciales que hacen posibles las características básicas de las unidades vivas”, explica Ricard Solé. Su equipo es el único grupo del estado español que forma parte de este proyecto: “nuestro grupo participa en diferentes niveles, especialmente desde la perspectiva teórica, tratando de predecir la dinámica de las protocélulas artificiales y su posible evolución”.
Podemos imaginar las protocélulas como nanorobots que trabajarán a escala molecular, integrados por tres estructuras básicas: un contenedor (la membrana que delimitará el compartimento celular), un sistema de construcción (el metabolismo), y un sistema genético capaz de almacenar información. Dicha información incluirá las instrucciones básicas que cumplirán las protocélulas.
Una de las claves del proyecto PACE reside en la combinación de tecnología biológica (viva) y tecnología electrónica (computadoras), que daría lugar a una nueva tecnología híbrida. Como explica el responsable del equipo de la Universitat Pompeu Fabra, “para crear una nueva generación de ordenadores y robots autoreparables, así como para dirigir con éxito cualquier tipo de operación a nivel nanoscópico, es fundamental la construcción de sistemas inteligentes autoorganizados y capaces de evolucionar en la dirección adecuada, como podrían ser las células artificiales programables”. Los diversos proyectos en marcha en todo el mundo, que compiten por ser los primeros en conseguir crear vida artificial, testimonian la importancia de este objetivo.
Además de las implicaciones tecnológicas, la creación de vida en el laboratorio vendría acompañada también de unas enormes consecuencias éticas, filosóficas y religiosas. Desde la publicación en 1924 de la obra El origen de la vida de Alexander I. Oparin, la comunidad científica ha considerado la vida como un fenómeno físico-químico que se podría producir bajo unas condiciones determinadas, por ejemplo, las que se dieron hace 3.800 millones de años en la Tierra.
En 1953 Stanley Miller demostró que las piezas que constituyen la vida se pueden obtener en condiciones abióticas, es decir, en ausencia de vida previa. Hoy en día, casi todos los componentes de los seres vivos se han podido obtener en el laboratorio a partir de sustancias químicas no vivas.
Aún así, todavía no se ha conseguido dar con la “receta” para combinar adecuadamente estas piezas y crear vida en el laboratorio. La consecución de este objetivo constituiría la prueba definitiva que nos permitiría pensar en la vida como un fenómeno natural intrínseco a las leyes físicas del Universo, como un fenómeno que se produce cuando se combinan de forma oportuna una serie de sustancias y alguna fuente de energía. Así, la existencia de vida en otros lugares del Universo quedaría ampliamente justificada, por ejemplo, hecho que sólo constituiría una más de las numerosas consecuencias que seguirían a este hito histórico.
Esta entrada se la dedico a todos aquellos que estudian biología, para que se animen a comentar en una entrada y por qué no, dar su parecer que no está del nada mal.
La foto de arriba soy yo hace un par de años, con ella no me quiero promocionar y tampoco quiero dar a entender que me dedico a la biología, ya que estaba en el laboratorio de química de la Universidad Autónoma de Barcelona, pero nunca está de más aparecer de vez en cuando por aquí.
3 comentarios:
Pues si Javi, tenías razón y tu entrada es un regalo para los biólogos. Aún así hay una frase que se me ha clavado como una espina "...el origen de la vida es un proceso fisico-químico...". Como mucho será un proceso bio-físico-químico, pero no se puede hablar del origen de la vida y querer desprenderse de la biología, porque al find e cuentas es eso el estudio de la vida.
Cierto es que sería un logro importante el conseguir una célula viva creada en el laboratorio, pero se trata de un proceso complegísimo para el que creo que aún queda mucho tiempo antes de que podamos verlo...
Esta entrada me recuerda al doctor Frankenstein (Don Víctor), el moderno Prometeo... creo recordar que en el libro daban la "receta" que dices para crear vida: la galvanización. Habría que probarlo a ver...
Cuando uno estudia una especie, estudia sus características relevantes. En el caso, por ejemplo, de las aves, uno tiene que describir y explicar sus instintos migratorios. En el caso de las abejas, su danza característica, la cual lleva cómputos harto complejos en el terreno de la biofísica. Nadie tiene demasiada certeza sobre como funciona esto : la matemática y bióloga Bárbara Shipman aduce que la conducta de las abejas se basa en la capacidad de proyectar un cierto espacio topológico de seis dimensiones en tres dimensiones, quizás mediante una especie de detector de Quarks. Difícilmente esto pase de ser algo que esté en el puro terreno especulativo.Y
estamos hablando de un organismo con el cerebro del tamaño de una semilla. ¿Qué es lo que distingue a un organismo humano ? Pues el lenguaje y el pensamiento. Ahora bien, si yo le pregunto a un químico qué me puede decir de este sistema biológico emergido en el cerebro humano hace apenas 100 mil años, la respuesta no solo es negativa : es glacial. No puede explicar nada respecto de él. Tambien hay cosas que sobrevienen a la química y física, y esa es la cultura : el ser humano es un organismo cuya variedad de expresiones no se itera en otras secciones topográficas ( los japoneses tiene cultura diferente de la argentina y los estadounidenses son diferentes de los argentinos y japoneses ) y eso no se ve en la química de las sinapsis. Hay un hoyo de información, falta algo, y lo que falta es : lo más esencial a los organismos humanos, que la química y la física no pueden dar cuenta.
Ninguna proposicion respecto de estas cosas se puede inferir de una teoría física elemental. Se explica la materia, pero no la cualidad y la calidad de la materia, evidente en el Homos Sapiens Sapiens. Es anticientífico aducir una respuecta chapucera para abordar un problema complejo, porque nos hemos sentido incapaces de solucionar un problema. Es facil omitir esto, más es difícil proponer hipótesis que sean confirmables. Por eso, conviene decir : la vida es algo físico-químico, y no es necesario que nos calentemos la cabeza más pensado si hay alguna cosa extra. Ésta es,esencialmente, mi opinión.
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