En física relativista un objeto también se mueve en línea recta, con velocidad uniforme, a menos que actúe una fuerza, pero ahora se trata de una línea recta', entendida como el camino más corto, en el espaciotiempo y no en el espacio tridimensional. Esto es incluso cierto en presencia de gravedad. La razón es que para Einstein la gravedad no es una fuerza sino una distorsión del espaciotiempo debida a la presencia de una masa. El campo gravitatorio se manifiesta en la geometría del espaciotiempo. Así, el Sol no ejerce una fuerza sobre el planeta sino que curva el espaciotiempo a su alrededor, de modo que el planeta, que sigue el camino más corto (geodésica) describe una trayectoria curva en el espacio tridimensional.
Es imposible visualizar la curvatura del espaciotiempo (cuatro dimensiones) pero podemos representar un mundo bidimensional análogo, una superficie, en la que estuvieran confinados objetos que siguen el camino más corto posible. Dos ejemplos, curvatura fija: las rutas de los aviones sobre la superficie terrestre (círculos máximos); curvatura variable (más parecida a un campo gravitatorio): el camino más corto entre dos puntos en una sábana elástica deformada por una bola pesada. Las ecuaciones de campo de Einstein expresan la curvatura en función de la distribución de masa y energía en cada punto del espaciotiempo.
Una de las grandes predicciones de la teoría de Einstein es que no solo los objetos masivos sufren la acción de la gravedad sino también los rayos de luz, que siguen el camino más corto en un espacio curvo.
Para analizar esta sección conviene añadir que la teoría de Einstein describe las interacciones gravitatorias más (una mayor cantidad de fenómenos) y mejor (con mayor precisión) que la de Newton, aportando además una nueva visión del mundo. La teoría de Newton es de todas formas una excelente aproximación para objetos que no se muevan muy rápido y estén sometidos a campos gravitatorios débiles (es incluso suficiente para gobernar una nave espacial a través de nuestro sistema solar).
Newton y Mach discrepaban sobre el origen de la inercia. Newton creía que las fuerzas de inercia (la fuerza centrífuga por ejemplo) aparecen cuando la aceleración tiene lugar respecto al .espacio absoluto., mientras que para Mach estaban causadas por la aceleración respecto a la masa de todos los cuerpos celestes. No se trata de una distinción metafísica sino de algo que se puede intentar discernir experimentalmente: si Mach tuviera razón la presencia de grandes masas podría producir peque.nos cambios en las fuerzas de inercia observadas en sus cercanas, mientras que si Newton tuvieran razón no se observar ningún efecto.
Einstein se consideraba a sí mismo machiano. Sin embargo el principio de equivalencia propone una tesis intermedia entre la de Newton y la de Mach: los observadores inerciales (sistemas de coordenadas localmente en caída libre) vienen determinados por el campo gravitatorio local que a su vez depende de toda la materia del universo, cercana o lejana, a través de las ecuaciones de campo; sin embargo, una vez que nos encontramos en un sistema inercial las leyes de movimiento no están afectadas por la presencia de masas. Por ejemplo, un observador en la Tierra (sistema en caída libre hacia el Sol) no puede detectar ninguna fuerza inercial en la dirección del Sol. Dicho de otra manera: si no hay masas cerca, las coordenadas de un observador inercial vienen dadas por la distribución de masas de todo el universo (de acuerdo con Mach) por lo que no es de extrañar que se encuentre en reposo o en movimiento uniforme respecto a las estrellas fijas; y si hay una gran masa cerca (como nos ocurre con el Sol) entonces ´esta modificaría las coordenadas del observador inercial de modo tal que en su caída libre hacia la masa cercana tampoco puede sentir ningún efecto gravitatorio (lo cual es contrario al principio de Mach).
La cuestión es por tanto si la presencia de masas cercanas altera las leyes de movimiento o si no produce más efecto que determinar las coordenadas de los sistemas inerciales. En 1961 dos grupos independientes llevaron a cabo sendos experimentos para intentar determinar si se observaba algún cambio en la masa inercial de una partícula cuando era acelerada hacia el centro galáctico o en dirección contraria. Los resultados fueron negativos, lo que favorece al principio de equivalencia frente al principio de Mach.

